Itinerario de viaje: ruta de Brisbane a Sydney

15 enero, 2015 - Nathalie

Como os conté en Cómo planear un viaje, estas navidades las hemos pasado haciendo una ruta desde Brisbane a Sydney, ya que teníamos muchas ganas de hacer un viaje largo, y sobre todo de ver los fuegos artificiales de año nuevo en Sydney, la mejor ciudad del mundo para verlos. Y esta ruta que hemos hecho, a lo largo de una semana, ha sido increíble, superando nuestras expectativas en todas sus formas, ya que hemos descubierto lugares increíbles. En este post os voy a contar los sitios en los que hemos parado a lo largo de la ruta por New South Wales y los que recomiendo.

1. YAMBA, LA CUNA DEL SURF 

Nuestro viaje comenzó el 11 de Diciembre: metimos todas nuestras cosas en el coche (el cual iba tan lleno que parecía que temíamos que en cualquier momento fuera a explotar), y nos pusimos a conducir en dirección a NSW. Nuestra primera parada tras 1 hora y media fue en Byron Bay para almorzar, ya que uno de nuestros restaurantes favoritos está aquí: el Beloporto. 

Luego condujimos otras dos horitas hasta llegar al famoso pueblo de Surf, ya que fue aquí donde nació este deporte. A pesar de que el tiempo no nos acompañaba y la tormenta parecía perseguirnos, no nos íbamos a amargar el viaje. Pasamos la tarde conociendo el lugar, el cual es muy pintoresco, lleno de pequeñas casitas, tiendas muy cucas, y se pueden ver muchos canguros salvajes (¡Esta ha sido la primera vez que los hemos visto en plena libertad y nos hemos podido acercar a ellos bastante!). Cuando estaba a punto de atardecer, nos fuimos a un camping, a montar la tienda de campaña, en la que nos vamos a alojar el resto de la semana.

A la mañana siguiente, nos levantamos temprano y fuimos a las Blue Pools de Angourie, unas piscinas naturales a 20 minutos al sur de Yamba, donde puedes bañarte y tirarte de acantilados que molan mucho.

2. COFFS HARBOUR Y PORT MACQUARIE

Ese mismo día, después del chapuzón en las piscinas naturales, condujimos hora y media hasta llegar a Coffs Harbour donde pasamos el día, paseando por la playa, el Jetty y tiendecitas. Es un lugar tranquilo, y bastante turístico, donde muchos aussies eligen pasar unos días de relax en la playa.

A media tarde, nos pusimos en marcha de nuevo otras dos horas, para llegar a Port Macquarie, donde nos habían dicho que los atardeceres eran de infarto, cosa que corroboro: hay unos acantilados desde los que se puede ver una puesta de sol preciosa; además, estaba chispeando un poco, así que tuvimos la suerte de ver un arcoiris, el cual se veía de punta a punta, algo que nunca me había pasado y que le dio un toque muy mágico a la tarde. Hicimos algunas fotitos muy chulas. Por cierto, este pueblo además de por sus vistas, es muy visitado porque tiene un hospital para Koalas, ya que hay muchos por la zona. Voluntarios hacen la labor de curar a Koalas que tienen accidentes con coches y demás, y tras hacer que mejoren, los devuelven a su hábitat natural. Desgraciadamente no pudimos ir ya que llegamos tarde y estaba cerrado, pero es muy recomendable visitarlo, sobre todo a las 3 que es cuando dan de comer a los animales.

3. RESERVA NATURAL DE KATTANG

Según el tiempo, el día siguiente pintaba mejor: ponía que haría sol, así que, como no, teníamos plan de playa. ¡Por fin! Así que nos pusimos en camino a la Reserva natural de Kattang, a unos 40 minutos al sur de Port Macquarie. Y valió mucho la pena: el sol estaba radiante, el agua cristalina, había rocas rojizas, muchos peces de colores, e incluso una familia de delfines a menos de 10 metros de donde nos estábamos bañando… Es el paraíso. Pasamos toda la mañana ahí, hasta que sobre las 3 o así, cogimos el coche para ir a otra playa que había leído que tenía mucho encanto: Spit Rock in Diamon Head. Y si, tenían razón: es un sitio muy mágico, y tiene unas piscinas naturales que vale la pena visitar. Nosotros quedamos prendados de aquella postal, que a pesar de que el cielo estaba algo nublado, nos regaló unas fotografías con mucho carácter. Las rocas en todo el parque nacional tienen como una especie de color rojizo-anaranjado muy llamativo.

Tras este día tan perfecto, pusimos rumbo a Forster por la noche, conduciendo una hora y media hacia nuestro próximo destino a investigar al día siguiente.

4. FORSTER, UN LAGO DE AGUA TURQUESA

Esta mañana nos levantamos con el sonido de los pájaros cantando. Salimos de la tienda de campaña y nos encontramos docenas de loros de colores y cacatúas blancas de esas que tienen cresta al lado de nuestra nevera portátil pidiéndonos comida. Fue precioso ver como estos animales totalmente salvajes se fiaban de nosotros y nos permitían darles de comer con la mano. Yo que soy una amante de los animales de los pies a la cabeza, fui la persona más feliz a lo largo de todo el día tan solo por haber hecho esto.

Después de esto, desayunamos en nuestro camping gas (como podéis apreciar, cuando vamos de camping vamos muy preparados), y nos fuimos a descubrir que nos ofrecía Forster, ya que en fotos me pareció un lugar muy bonito; y desde luego no nos defraudó: es un pueblo de costa que tiene un enorme lago, de aguas transparentes y turquesas, y tiene como bancos de arena muy fina, que la hacen diferente a otros lagos; también tiene muchísimos peces, cosa que me encanta. Pasamos el día paseando por el lugar, comimos en un restaurante costero, e hicimos un poco de Kayaking por el lago. La verdad que esté sitio nos gustó mucho. De nuevo, hacia la tarde, nos pusimos en marcha para encontrar un lugar para pasar la noche, cerca de Port Stephens, que era nuestra próxima parada, a 1 hora y media.

5. FINGAL BAY Y ANNE BAY EN PORT STEPHENS 

Fingal Bayen Port Stephens fue quizás el sitio más bonito de todos los que hemos visto en esta ruta. Pasamos la noche aquí, y al día siguiente nos levantamos para ir a la playa todo el día: hacía un día espléndido. Esta bahía, es un lugar absolutamente paradisíaco: sol, arena finísima y absolutamente blanca, el mar tranquilo y de un color turquesa que parecía pintado en un cuadro, mucha paz y calma, ya que apenas había gente en la playa… Como podéis apreciar en la foto, la tierra está unida con unas pequeñas islas por una barrera de arena. Tan solo se puede cruzar cuando la marea está baja, y hay que tener mucho cuidado, ya que la corriente ahí es muy fuerte y no se puede cruzar nadando. Al otro lado hay un faro que dicen que es increíble ya que está abandonado; ojalá hubiéramos podido ir, pero había marea alta ese día (siempre se tienen que quedar cosas sin hacer en un sitio para tener una excusa para volver). Fue una mañana de perfecto relax: ¿Qué más se puede pedir?

Algo que me llamó mucho la atención es que en la arena, no sé porqué, se formaban unos dibujos con lo que parecía un mineral más oscuro. Molaba mucho. Aunque este paraíso era un lugar algo peligroso, ya que había unos carteles grandes del gobierno australiano donde ponía que había: tiburones, medusas (de las que matan), corrientes marinas, fuerte oleaje, pulpos de aros azules (estos matan también)… Tantas formas de morir en un lugar tan precioso, y aun así nos bañamos durante horas.

Por la tarde, fuimos a hacer sandboarding en unas dunas en Anna Bay, pero a pesar de que el desierto era precioso (aun habiendo estado en el de Bolonia, Cadiz) no me gustó la experiencia ya que yo pensaba que podría bajar de pie, como haciendo snow y en estas tablas no podías ponerte de pie ya que no tenías donde enganchar los pie. Lo que haces es deslizarte sentado o tumbado, aunque aun así estuvo gracioso. Las vistas desde encima de las dunas desde luego eran increíbles. Esa noche no recuerdo donde dormimos.​

Por cierto, algo que no sabía entonces pero si ahora, es que Port Stephens es uno de los pocos lugares en el mundo donde se puede nadar con delfines en libertad. Es una actividad bastante cara, pero que de haberlo sabido cuando estuve allí, la hubiera hecho sin duda alguna. Os dejo la empresa que organiza esta experiencia: Dolphine Swim Australia.

6. NEW CASTLE Y SU BOGEY HOLE Y LAKE MACQUARIE

La mañana siguiente vimos varías cosas interesantes: llegamos a New Castle, a 1 horita de Port Stephens. New Castle es una pequeña ciudad costera, pero bastante importante en New South Wales, ya que es la segunda ciudad más grande de este estado y tiene muchos departamentos gubernamentales. Es un lugar con muchos acantilados, un mar muy salvaje, pero a la vez es muy acogedor. Recomendable para parar a verla, pero no tiene demasiado que hacer. Nosotros fuimos específicamente para bañarnos en el Bogey hole, una agujero natural entre los acantilados, que tenía unas vistas chulísimas. Es algo peligroso, ya que cuando la marea es fuerte, golpea en el Bogey Hole y succiona todo el agua del agujero, arrastrando a quien haya dentro; pero cuando está en calma, es precioso. Hay muchos carteles de ‘DANGER’; y a pesar de que ese día el agua golpeaba fuerte, nos bañamos, como no, malagueños inconscientes es como nos llamaban unos amigos.

Así que, después de haber paseado por la ciudad, muy marítima y pacífica, y darnos un chapuzón en la peligrosa piscina natural, cuando quedaba poco para que cayera la tarde, nos pusimos rumbo a Lake Macquaire, a unos 45 minutos conduciendo, para pasar la noche. Llegamos justo a tiempo para ver el precioso atardecer a orillas del río.

7. JERVIS BAY

Nuestro último día de ruta no fue demasiado interesante, a pesar de que era uno de los días del viaje que más ilusión me hacía que llegaran. Condujimos durante 4 horas para llegar a Jervis Bay, y haciendo una parada en el Little Blowhole en Kiama, atravesando Sydney (pero sin verla de cerca), solo para estirar las piernas y verlo, ya que había leído que era muy curioso, cosa que me pareció. El agua golpea las rocas, y sube por un agujero, elevándose mucho; hace un ruido muy peculiar.

Y a pesar de que hacía muy buen día, cuando llegamos a esta bahía, hacía tanto viento que no pudimos disfrutar de este paraíso natural. Se dice que Jervis Bay es una de las bahías más increíbles de Australia: las playas son tan transparentes y turquesas que parece que estás en Fiji. Estuvimos ahí por una hora, admirando la belleza del paisaje y paseando por la arena, pero nos tuvimos que ir ya que por poco echábamos a volar. Es un sitio al que pienso volver, y tirarme en la playa por lo menos 4 o 5 días, ya que me encantó. Teníamos planeado pasar aquí todo el día, la noche, y el día siguiente, pero debido al tiempo, condujimos otra hora y media hasta llegar al que era nuestro destino final, Batemans bay.

8. DORRIGO NATIONAL PARK: INCREÍBLE 

El parque nacional de Dorrigo es total y absolutamente mágico. Está a mitad de camino entre Sydney y Brisbane, he hicimos una parada de un par de horas para descansar del coche, y porque tenía muchas ganas de verlo pero a la ida no pudimos porque estaba lloviendo demasiado. La ruta dura como una hora y media de principio a fin a paso medio, y el día que fuimos apenas había gente. Los árboles eran altísimos, muy frondosos y verdes. Había una cascada altísima en la que nos hubiéramos podido bañar de no ser porque estaba congelada. Y hay un mirador con vistas de todo el valle que da vértigo. Es una parada que recomiendo mucho. Se escuchaban pájaros de cientos de especies diferentes, y según íbamos entrando más y más al bosque, más parecía que estábamos en un mundo de gnomos y hadas.

Para los que queráis ver más fotos del viaje, os dejo este link a un álbum en Facebook. Cualquier duda que tengáis, como siempre, me la podéis dejar en los comentarios, estoy encantada de ayudar. Espero que os animéis a hacer un viaje como este.

Nos vemos muy pronto en el paraíso.

N.

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