Snorkeling en Moreton Island

13 marzo, 2016 - Nathalie

Mi isla favorita en el mundo es Moreton Island; desde que la pisé por primera vez, me enamoré perdidamente de ella. Y uno de los motivos por los que me gusta tanto, es sin duda por la magia que se esconde bajo sus aguas, buceando entre los barcos hundidos en un micro-ecosistema con su propia barrera de coral.

Hay muchas zonas donde hacer buceo en esta isla, pero dicen que la mejor es la zona de The Wrecks. Cuidado con hacerlo en el norte, ya que hay muchos tiburones y puede ser peligroso. Pues este punto de snorkeling que tanto me gusta, está a unos 45 minutos caminando por la orilla de la playa desde el Hotel Tangalooma, donde te deja el ferry. Las playas de toda la isla son increíblemente paradisíacas; pero el aura que se percibe en la zona donde están los barcos hundidos, es aun mejor.

Como muchos sabéis, cuando llegué a Australia, tenía pánico de entrar a nadar al mar por el hecho de que hay tiburones, así que imaginad lo mal que lo pasé yendo mar adentro para llegar a la zona de snorkeling; cuando empezamos a nadar, me cagué de miedo. A pesar de que el océano estaba super transparente, no se veía nada bajo el agua, tan solo un inmenso vacío azul mirara a donde mirara: no se veía ni el fondo, ni ningún pez: tan solo veía mis manos y a Fran que estaba a mi lado, y si sacaba la cabeza del agua, veía el paisaje y los wrecks cada vez más cerca; pero me daba miedo sacar la cabeza del agua, así que me pasé todo el camino nadando con la cabeza bajo el agua.

Los primeros diez minutos tuve miedo, pero al rato, estar bajo el agua me gusto mucho: perdí el miedo; me sentía muy relajada, solo éramos yo y el océano a mi alrededor; todo se veía super nítido, aunque no había nada que ver, ya que no había nada. Es un recuerdo que no puedo olvidar, ya que ese día le perdí el miedo al mar; tan solo sentía paz, calma, tranquilidad.

Y por fin, tras unos 15 minutos nadando, cuando nos quedaban unos 50 metros para llegar, comenzamos a ver algún que otro pececillo y a cada brazada, aparecían más y más; y más. Y más aun. Yo no me lo podía creer, pero parecía que estábamos dentro de uno de esos documentales de National Geographic sobre la vida bajo el agua.

Había cientos de miles o no sé si miles de millones de peces. Cuando nadaba, los apartaba sin querer: había peces de todos los colores y formas, peces pequeños, peces más grandes que mi brazo, peces que huían cuando intentabas tocarlos, otros que curioseaban a nuestro alrededor, unos iban solos, otros en bancos gigantes… Vimos a Nemo, a Dori, y a todos los integrantes de la película; también al famoso parrotfish.

Era imposible nadar sin empujar alguno, de la cantidad tan desorbitada que había. Y el coral, era precioso: los wrecks estan llenos de coral, lo que crea un micro-ecosistema donde viven muchísimas criaturas. Tanto yo como Fran no nos podíamos creer que aquello pudiera ser tan bonito: estábamos atónitos. Nos subíamos a los wrecks, nos tirábamos, nadábamos, buscábamos peces que aun no hubiéramos visto, que tuvieran colores vivos, que fueran raros… Estábamos disfrutando como niños. Se nos pasaron las horas ahí dentro como si fueran minutos: llevábamos unas 2 horas, cuando a Fran le entró frío, y volvimos a la orilla para comer un poco y descansar. Nuestros dedos parecían pasas de llevar tanto rato en el agua.

Y de nuevo, al rato, volvimos a entrar al agua, a disfrutar de aquel lugar paradisiaco que acabábamos de descubrir buceando. Llevábamos una hora, cuando de repente, vi un sombra enorme debajo mía. No puede ser, pensé: pues si, lo era; era un tiburón. Seguimos haciendo snorkeling durante otro par de horas hasta que ya decidimos salir de agua por el frío.

Como podéis ver, he quedado enamorada de este lugar. Incluso habiendo estado en la barrera de coral australiana en Cairns, creo que Moreton Island es mucho mejor para hacer snorkeling, pero no buceo con bombonas de oxigeno, eso es mejor en un lugar con más espacio. En esta isla, se ven muchos más peces, ya que se concentran más en un mismo lugar.

Un consejo que os puedo dar, es que llevéis pan o gambas en una bolsita para darle de comer a los peces y que se os acerquen más aun.

Nos vemos muy pronto en el paraíso.

N.

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