La despedida: Últimos días

10 septiembre, 2013 - Nathalie

Me quedan menos de 4 horas para subirme en ese ‘deseado’ avión que me llevará a mi próximo destino: el paraíso. Estoy confusa; no se si siento miedo, nervios, o pena. O quizás todo a la vez, lo que sí que sé es que estoy muy tensa: todo me estresa… Pero en estos momentos tengo miles de sentimientos y sensaciones que se encuentran y se van mezclando. Creo que la palabra que me definiría en estos momentos es confusión.

Desde que terminó la feria de Málaga, he estado ocupada absolutamente todos los días: pasando los últimos momentos con los amigos, viendo a la familia, comprando las últimas cosillas… No he tenido ni un solo descanso en mi agenda. Y eso la verdad que me ha agobiado bastante. Tenia demasiadas cosas por hacer, y me quedaba muy poco tiempo.

Menos mal que las maletas empezamos a hacerlas hace dos semanas. A sido muy difícil intentar meter toda mi ropa, zapatos, maquillaje y cacharros electrónicos en apenas 23 kilos de maleta facturada. Además de esa, llevamos una de mano y una mochila. ¡¡Pero nos sigue faltando espacio!! La verdad es que nos han cabido más cosas de las que imaginábamos que podríamos meter, pero aun así nos falta sitio para llevarnos todo aquello que queremos. Lo peor de todo fue sacar toda la ropa del armario y tratar de clasificarla… El cuarto parecía una leonera. E incluso a tan pocas horas de irme, me queda alguna otra cosilla por terminar de meter.

En cuanto a despedidas, la más difícil de todas fue la del lunes pasado. Mi familia es de Granada, e ir a decir adiós fue más que duro. Ver a mis tías y a mi abuela llorando me desgarró el corazón. Yo no soy una persona de mostrar mis sentimientos, no lloro delante de la gente, pero el simple hecho de ver a mi abuela destrozada, repitiéndome una y otra vez lo mucho que me iba a echar de menos, me derrumbó. Me da mucha pena no saber cuando será la próxima vez que la vea… Ha sido la persona que MÁS me ha apoyado para cumplir este sueño, y a ella es a quien se lo debo todo.

Pero además de momentos tristes y odiosas despedidas, tengo un recuerdo muy feliz de estas dos ultimas y estresantes semanas. Nuestros amigos nos prepararon una fiesta sorpresa de despedida el pasado jueves. La verdad que fue totalmente inesperada, y aunque hubo alguna que otra lágrima, hubo muchas risas. Así que aprovecho para darle las gracias a cada uno de ellos, gracias de corazón.

Después de lo vivido en estos últimos días, no soy consciente de que mañana a esta hora ya no estaré en Málaga. El tiempo a pasado tan rápido como un simple parpadeo. Y en estos momentos siento una gran tristeza… Me doy cuenta de que dejo atrás más cosas de las que pensé, y eso duele.

Solo espero que estas mini-vacaciones en París nos permitan relajarnos y disfrutar un poco de lo que nos espera ahora: BON VOYAGE.

Nos vemos muy pronto en el paraíso.

N.

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