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Mi experiencia con los aborígenes australianos

March 12, 2019

Me parece increíble ahora, después de haber vivido 5 años en el país, que cuando la mayoría de nosotros piensa en Australia y su cultura, se nos venga a la mente la Opera House. Pero no el Uluru, las tierras rojas del desierto, un termitero o un didgeridoo. 

 

Los aborígenes australianos son los primeros habitantes de Australia y, según confirman algunas fuentes, la población viva más antigua del planeta.  

 

 

 Fuente: nationalgeographic.com.es

 

 

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"Los aborígenes australianos encarnan la cultura continua más antigua de la tierra y, seguramente, también la más desdichada. La llegada en 1788 de los colonos británicos, la llamada Primera Flota, fue un cataclismo para estos habitantes primigenios de la gran isla-continente. El desastre se prolongó durante siglos porque hasta 1967 no fueron considerados ciudadanos y hasta 2008 el Gobierno de Canberra no pidió perdón por una atrocidad que ahora parece increíble: las llamadas Generaciones Robadas, miles de niños aborígenes que fueron arrancados de sus familias y criados en centros o familias de acogida." - Fuente: El País Internacional

 

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Pero no es casual que no sepamos apenas nada de los primeros habitantes de Australia, y es que en los cinco años en que viví en Byron Bay, Gold Coast y Sydney, nunca me crucé con uno de ellos. Y no fue hasta que me aventuré a viajar hasta el Uluru por carretera, que encontré a comunidades enteras. 

 

Mi peor recuerdo fue la imagen de Tennant Creek, un pueblo a cinco horas y media al norte de Alice Springs. Había policías haciendo guardia en las puertas de los bottle shop -las tiendas para comprar alcohol en Australia-, coches de policía patrullando las cuatro calles de aquel lugar y aborígenes peleando en la calle, algunos de ellos borrachos. 

 

Me contaron que los aborígenes tienen una pequeña subvención del gobierno, pero que al no estar integrados en la sociedad y "no tener nada que hacer" al haber sido arrebatdos de su estilo de vida, los problemas con el alcohol eran frecuentes.

 

Un 20% de ellos vive por debajo del umbral de pobreza, convirtiéndolo en el mayor problema social de Australia, aunque muchos quieran darle la espalda. 

 

 

 

En aquel lugar se respiraba tristeza. Aunque mi paso por Alice Springs no fue mejor.

 

Recuerdo que me impresionó como en el supermercado se mezclaban australianos blancos y aborígenes, pero no había ninguna interacción entre ellos. No se hablaban, ni se tocaban. Ni siquiera se miraban. 

 

Y ahí sentí en mis carnes cómo el pueblo aborigen había sido marginado por el hombre blanco. Arrancado de sus tierras y nunca integrado en la sociedad. Y, a día de hoy, siguen sin importarles demasiado, diría.

 

 

Kunjarra, zona de acampada libre en territorio sagrado. Tennant Creek

 

 

 

Una de las mayores faltas de respeto las viví en Uluru, un lugar sagrado para los aborígenes y al que piden no subir.

Y es que a pesar de ser un lugar sagrado para ellos, está permitido subir a la cima. 

 

Recuerdo estar a pies de Uluru y ver una cola de turistas indignados porque no podían subir el monolito por las condiciones meteorológicas. Uluru estaba cerrado al público por el fuerte viento. Pero a nadie parecía importarle que la población más antigua del planeta pidiese con respeto que no invadiesen su lugar sagrado.

 

 

 

 

El Centro Cultural de Uluru-Kata Tjuta sí que me impresionó. Recuerdo leer cuidadosamente todo lo que ponía en sus paredes. Como explicaban que a los niños los criaban sus abuelos mientras que los padres -más jóvenes- traían el alimento a casa, ya que estos tenían más sabiduría. 

 

 

 

 

Durante mis viajes por Australia, encontré comunidades aborígenes un tanto más integradas, pueblos hechos a semejanza de estos, como fue el caso de Kuranda, al norte de Cairns. Mercados, museos, tiendas de arte aborigen, impregnaban las calles de la ciudad. 

 

La verdad es que fue muy interesante hablar con algunos de ellos que vendían en los mercados. Me explicaron que el boomerang real no vuelve y me enseñaron algunas armas cotidianas de caza muy interesantes. 

 

 

 

O familias enteras con un montón de niños, cuando viví y trabajé cinco meses en un roadhouse en Eucla. Recuerdo que lo tocaban todo, iban descalzos, despeinados, -eran salvajes, al fin y al cabo-, no te miraban al ojos al hablar y compraban mucha Coca-Cola :) 

 

 

 

A pesar de que hoy en día siguen reclamando sus derechos y su tierra, deberás hacer un esfuerzo por conocer su cultura. Por conocerlos a ellos. 

 

Tener la oportunidad de conocer de cerca la población viva más antigua del planeta, me parece una razón inmensa para viajar a Australia. 

 

Si has vivido alguna experiencia con aborígenes australianos, cuéntanoslo en comentarios. 

 

 

Solo tienes una vida. Y reinventarla es posible. 

Ana Martín

 

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